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Recibir a turistas extranjeros en su bodega

Un público que llega, a menudo sin previo aviso

En los viñedos del Valle del Loira, Burdeos o Borgoña, los turistas extranjeros representan una parte cada vez mayor de los visitantes. Británicos, neerlandeses, belgas, estadounidenses, alemanes, suizos… Llegan con la misma curiosidad que los franceses, pero no siempre hablan el mismo idioma.

El verdadero obstáculo para atenderles no es la buena voluntad del personal, sino la falta de herramientas adecuadas. Cuando ese día nadie habla inglés, o cuando el guía está realizando una cata con otro grupo, el visitante extranjero se encuentra con pocos recursos para comprender lo que ve.

Lo que buscan los turistas extranjeros

Los perfiles son variados, y sus expectativas también.

El turista británico o estadounidense suele ser un aficionado al vino con conocimientos, que ha venido expresamente para descubrir una región vinícola. Quiere comprender, aprender, hacer preguntas. Está dispuesto a comprar si la experiencia le convence.

El turista neerlandés o belga suele venir en familia o con amigos, durante una estancia en la región. Busca una actividad cultural auténtica y accesible, que no requiera conocimientos especializados.

El alemán o el suizo suele haber investigado antes de venir. A veces ya conoce la bodega o la denominación de origen.

Lo que tienen en común: quieren vivir una experiencia, no solo ver botellas. Y a menudo se llevan una caja si la experiencia ha estado a la altura.

La falta de herramientas multilingües: el verdadero obstáculo

La mayoría de las bodegas se han esforzado por ofrecer una ficha informativa en inglés, a veces un cartel traducido. Está bien. Pero no basta para crear una experiencia inmersiva.

Un cartel traducido informa. Una narración de audio en el idioma del visitante cuenta una historia. No es el mismo nivel de implicación, ni el mismo recuerdo.

Un recorrido con audioguía multilingüe permite al visitante extranjero vivir exactamente la misma experiencia que el visitante francés: en su idioma, a su ritmo, con las mismas historias, las mismas anécdotas y la misma profundidad.

No hace falta traducirlo todo de golpe

La idea no es ofrecer 10 idiomas desde el primer día. La mayoría de los recintos empiezan con el francés y el inglés, lo que ya cubre a la gran mayoría de los visitantes internacionales.

Posteriormente se puede añadir un tercer idioma, en función del perfil de la clientela local. Una finca cercana a un camping frecuentado por neerlandeses añadirá el neerlandés. Una finca situada en una ruta ciclista alemana dará prioridad al alemán.

El contenido se adapta a la realidad sobre el terreno, y no al revés.

Qué supone esto en la práctica

El visitante extranjero ya no depende de la disponibilidad de un guía bilingüe. Escanea un código QR a la entrada, elige su idioma y comienza su recorrido. Sin necesidad de aplicación ni de conexión a Internet.

Por su parte, el equipo puede centrarse en los momentos de mayor valor añadido: la cata, las preguntas específicas y las recomendaciones de vinos. La barrera del idioma ya no es un obstáculo, sino un detalle técnico resuelto de antemano.


Xavier Adraste es el fundador de Merci Gabin, una plataforma de recorridos audioguiados digitales para bodegas. Descubre nuestro enfoque multilingüe →