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Cravant-les-Côteaux, Chinonais

Pierre Sourdais: recorrido de audio en una bodega subterránea

Una visita a la bodega más accesible y estructurada, que sigue dejando espacio a la autonomía y a la degustación.

Pierre Sourdais

El contexto

El Domaine Pierre Sourdais es una explotación familiar fundada en 1981 en Cravant-les-Coteaux, en el corazón de la denominación Chinon. La finca cultiva 27 hectáreas de viñedo, vendimiadas a mano, y elabora sus vinos respetando los métodos tradicionales.

La bodega, excavada a mano por Pierre Sourdais hace más de 30 años, ofrece un universo singular. A la vez vitícola y poética, combina esculturas, referencias a lo vivo y una puesta en escena del paso del tiempo.

La situación

Antes de la llegada de Merci Gabin, coexistían dos formatos.

  • Visitas guiadas, ricas y cercanas, pero dependientes de la disponibilidad del equipo
  • Visitas libres, más rápidas y a veces difíciles de entender sin explicaciones

Las visitas guiadas permitían transmitir toda la riqueza del lugar, pero movilizaban mucho al equipo. En cambio, la visita libre no siempre bastaba para transmitir la singularidad de la bodega.

Los retos

La finca necesitaba encontrar un equilibrio entre acogida, visita y degustación.

  • Poner en valor la bodega y su universo
  • Hacer más comprensible la visita libre
  • Permitir que el equipo esté disponible para la degustación y la venta

El objetivo no era sustituir la visita humana, sino organizar mejor los tiempos de visita.

La solución

Merci Gabin se implantó como soporte de visita en audio, disponible en tabletas prestadas a los visitantes.

  • Un recorrido que los visitantes siguen de forma autónoma
  • Contenidos de audio que dan las claves para entender el lugar
  • Un uso sencillo, sin complicaciones técnicas

Este dispositivo acompaña la visita sin alterar su ritmo y da sentido a un lugar que, de otro modo, podría resultar difícil de interpretar.

Una visita que sigue viva

La visita en audio no sustituye al equipo. Simplemente estructura el recorrido.

Al final de la visita, una campana permite avisar de la llegada de los visitantes. El equipo acude entonces a recibirlos y acompañarlos a la sala de degustación.

La transición entre la visita autónoma y el intercambio humano se produce así de forma natural.

Los resultados observados

  • Ahorro de tiempo para el equipo
  • Mejor organización de las degustaciones
  • Visitantes más receptivos al intercambio al final del recorrido

La visita sigue siendo libre, pero ahora está mejor acompañada, lo que permite a la finca centrarse en los momentos de encuentro.

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